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Líquido de frenos: Un elemento de importancia olvidado por muchos

Se recomienda tener el líquido de frenos a dos tercios de capacidad, en su contenedor, pues el fluido necesita de espacio para expandirse.

Líquido de frenos

El líquido de frenos es uno de los elementos más importantes que puede equipar un vehículo; paradójicamente, es uno de lo más despreciados y su revisión no es continua. Los tipos, usualmente figuran en la tapa del depósito, son regidos por el Department of Transportation (DOT). Acorde a la clase, tiene distintas calidades en aspectos como el punto de ebullición de equilibrio, punto húmedo de ebullición, viscosidad, compresibilidad, protección contra la corrosión y compatibilidad química.

Una de las características principales de todo líquido de frenos indica que debe contar con anticorrosivos, muy importantes ya que evitan la posible creación de fugas y daños a los cilindros de rueda.

Al pisar el pedal de freno, la fuerza ejercida va directamente a las pastillas. Es la bomba, la que expulsa el líquido que es repartido a las ruedas. En otras palabras, el líquido de frenos permite la transmisión de fuerza entre el pedal y los dispositivos de freno con los que cuenta la unidad.

Trabaja a altas temperaturas. No obstante, un líquido de frenos muy caliente puede incrementar la humedad y formar pequeñas burbujas de aire. En consecuencia, el frenado regular del vehículo puede verse alterado y el usuario puede experimentar el – a veces temido - “alargamiento de frenos”. De verse en esa situación, el conductor podrá pisar el pedal de freno, y el vehículo tardará tiempo en responder o simplemente no lo hará.

Es por esa razón que se aconseja llenar el depósito a un promedio de dos tercios de capacidad. La expansión que necesita el líquido no será posible si el contenedor está 100% lleno.

Algunas causas o “síntomas” que determinan una posible recarga o reemplazo del líquido de frenos, se manifiestan con sonidos agudos al pisar el pedal y dirección irregular.

El líquido de frenosdebe ser sustituido cada dos o tres años, o cada 30.000 o 40.000 kilómetros de recorrido. Las indicaciones deben figurar en el manual de usuario. Recuerde que no es aconsejable realizar la mezcla de diferentes tipos de líquido, algunos no son compatibles.